23 de abril de 2018

(292).

Desde hace unos días tu recuerdo es intermitente y doloroso, siendo hoy el peor de todos.
No dejo de llorar, de leer tus palabras, de escuchar los audios que llevan congelados más de tres meses. He tratado, ¿sabes?, de no pensar, de buscar otras formas, pero no lo logro, por más que lo intento.
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Me pregunto a cada minuto cómo estarás, cómo va todo, si tú también te has acordado de mí en algún momento. Ilusamente quiero pensar que sí, que a veces te haces esa pregunta, pero sé que es imposible. Si así fuera, me darías alguna señal y eso no ha pasado, me da tanta pena confirmar de que no te importa nada de mí...
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Estoy destruída, ya no quiero más. Todo sería más fácil si dejara de vivir, ya no habrían lágrimas, ni noches en vela. Ya no existiría el corazón roto que dejaste y no miraste atrás.

14 de abril de 2018

(291).

Hoy se cumplen tres meses desde que te fuiste, desde que dejaste aquel lugar que llamé hogar porque lo construí junto a ti. Meses largos y llenos de dolor, lágrimas noches sin dormir, donde mi única compañía es Chanchi.
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Intenté que quisieras hablarme, pero cada vez es doloroso y me tratas peor. ¿Por qué no fuiste capaz de decirme que no me querías cuando lo sentiste?, ¿Por qué me mentiste de tal forma que ahora no sé cómo se vive? Eso fue muy cruel, te desquitaste conmigo por todo lo que te hicieron antes y no es justo.
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No paro de llorar, de pensar que jamás volveré a verte, que jamás podré despedirme de ti. Tenga tanta pena que no sé qué hacer con ella. Me gustaría tanto no haber amado como lo hice ni entregado como entregué, tal vez dolería menos, tal vez estaría menos destruída.
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Quiero que seas feliz, aunque nunca más sepa de ti y llore cada vez que te recuerde, lo que  más deseo es que un día te acuerdes de mí y sea sin odio, sin esa rabia que tienes en mi contra. Yo no puedo tener esos sentimientos hacia, sólo amor y ganas de abrazarte una vez más; de que creas en mi palabra.
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Me dices que hablarte te da pena y no lo haré, me reprimiré y lo pensaré o plasmaré las ideas en alguna parte. No quiero que sufras más de lo que ya estás, sólo quería ayudar a encontrar un espacio en donde pudieras pensar en otra cosa, al menos por un minuto.
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Por siempre te amaré, sin importar el paso del tiempo. Marcaste mi vida de tal forma que no sé cómo se vive sin ti.

4 de abril de 2018

(290).

Los días pasan lentos y rápidos a la vez. Hay unos más fáciles que otros, donde mantener la cabeza ocupada resulta más eficaz y tu recuerdo no aparece. Pero hay días como ayer y hoy, donde no puedo retener las lágrimas y revivo todo como la primera vez.
Cada una de tus palabras caló hondo en mi corazón, mi alma llora y mi corazón trata de encontrarse para mantener la calma que se ve tan lejana.
Me perdí a mí misma entre tanto dolor, donde todo aquello que una vez me hizo tan feliz me destruye lentamente.
Lo intenté, Dios sabe cuánto lo quise. Los meses de silencio y soledad han servido para pensar en cómo podía acercarme y fui rechazada. Lloro mientras escribo, porque la muralla a tu alrededor es tan grande que no hay ni un espacio para mantener la comunicación que alguna vez nos hizo creer en un futuro juntos.
Me pregunto si tu te acuerdas de mí, de los momentos mágicos, de los silencios cómodos y los abrazos sanadores. Me pregunto si hay momentos en tus noches donde recuerdas a quienes te hicieron compañía, a quienes hoy cuidan tus sueños desde su propio cielo.
Es difícil pensar en ti y no verte cerca. Así como tú, desde aquel día partí a mi casa y no volví más a aquel lugar que acobijó tantas emociones y momentos dulces. No sé si algún día pueda, me he dado cuenta de que me enamoré tan profundamente como antes no había estado o quizás sí, pero esta vez me permití abrir mi alma y dejarla expuesta a quien pensé que quería cambiar por la misma senda.
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Cuando te pienso siempre es con profundo dolor y amor. Pese a todo, no puedo tener malas palabras hacia ti. Lo que conocí, aquello que quisiste mostrarme, conquistó mi corazón y el de muchos. Tu sonrisa tímida, tus ojos brillantes y tus manos sinceras.
Tus dibujos, tus cartas y tus audios estarán siempre guardados en mis recuerdos vivos, tal como lo está Chanchi, que día a día me acompaña y da fuerzas para volver a creer que puedo con este dolor. Ella es hoy mi gran compañera, aunque nadie lo entienda, es lo único que tengo de ti,
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Desde que te fuiste no puedo escuchar música, me deprime más de lo que ya estoy. Pero veo que a ti no y me da paz saber que tienes un espacio seguro donde no hay recuerdos ni problemas, sólo melodías que acobijan tus emociones. Y es en esos momentos cuándo me pregunto si recuerdas las canciones que compartimos, nuestras conversaciones y si ves en tus recuerdos todo aquello que nos dio tanta felicidad.
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A veces veo cosas que me recuerdan a ti y me dan ganas de enviártelas, pero me detengo porque tú decidiste que seamos dos extraños con recuerdos en común. Creo que si nos viéramos alguna vez, tú cruzarías la calle y seguirías tu camino sin mirar atrás, mientras yo lloraría hasta secarme. Quise -y quiero- mantener comunicación contigo, porque todo tú me marcó de una forma hermosa y desconocida.
Siempre ocuparás un espacio en mi corazón, habrán días donde te cuente mediante la luna las cosas me pasaron y que desearía que supieras. Ahí, como cada día, rezaremos con Chanchi para que sigas estando bien y haciendo lo que deseas, compartiendo con quienes decidiste dejar entrar y enviando todo nuestro amor para que te abrace en sueños. ¿Algún día soñarás conmigo? Yo lo hago a veces, cuando duermo y no me desvelo pensando, recordando, llorando.
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No sé qué pasará después, mañana o en otro vida, pero si decides escribir, ahí estaré. Para compartir tus alegrías y tristezas, tus dudas y tus amores. Porque cuando uno ama con el corazón desea lo mejor para el otro, aunque esté lejos y no quiera nada, siempre serás especial.
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Creo que mi nostalgia se incrementa con mi cumpleaños y aquel saludo que no llegará.

1 de marzo de 2018

(289).

Te prometo que un día voy a olvidarte. Hoy, te extraño más que otros días.
El tiempo pasa lento y rápido a la vez. Lo primero, porque no estás aquí y lo segundo porque van a ser dos meses desde que pasó todo... y nunca volví a ser de ti.

¿En alguno de tus días me recordarás?

4 de febrero de 2018

(288).

Hoy es 4 de febrero... 21 días desde que dijiste adiós.
Hoy es 4 de febrero y es el primer "4" no estamos juntos.
Hoy es 4 de febrero... ¿te acordarás de esta fecha?
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Te echo tanto de menos, tanto que duele el alma.