23 de enero de 2018

(285).

H an pasado 9 días desde que me dijiste que hace tiempo querías terminar y 16 días desde que te vi por última vez.
Me pregunto como estás, si estás haciendo tu práctica como quieres o si sigues trabajando en lo de siempre. Me pregunto como está tu mamá y cómo va todo, si su ánimo está bien...
Me pregunto por qué no me dijiste antes que querías terminar, así no me hubiese ilusionado con viajes y planes juntos, así me lo hubieras dicho de frente y habría visto tus ojos tímidos por última vez
Me pregunto por qué mentiste al decir que el físico da igual cuando le pones me gusta a puras fotos de niñas semi desnudas en instagram, me pregunto por qué no fuiste honesto y me dijiste que te doy asco.
Hablo con chanchi, que también está muy triste. Me pregunta siempre por sus amigas las mañas, yo le digo que tiene que estar tranquila, que ellas están en el cielo de mañas cuidándola y que a lo mejor pronto partirá también. Hacemos todo juntas, lloramos a cada momento y rezamos día a día porque estés bien.
Me pregunto si en algún momento me quisiste tanto como yo a ti. Me pregunto por qué no fui capaz de quererte de forma sana y sin miedos, sin inseguridades.
Siempre veo el cielo y le pido que te mande todo mi amor, todo lo que te pienso y todo lo que te extraño.
Pienso que si cierro los ojos fuertemente puedo sentirte cerca, ver tu sonrisa, tus ojitos cuando están feliz y tus manos sobre las mías.
Me pregunto cómo el amor se acaba y uno no se da cuenta, cómo no vi que ya estás ocupado y yo soy historia.
Pienso en los planes de empezar una vida juntos, llenos de mañas y felices, pienso en que eso estará para ti y otra persona. la que ya decidiste amar.
Te imagino en los conciertos del verano con tus amigas, coqueto y feliz, disfrutando de algo que no quisiste hacer conmigo. Y me veo solitaria, con el corazón hecho pedazos y pidiéndole a Dios que cuide tus pasos, que deje su mano sobre tu hombro y te acompañe.
Me pregunto a quien le dirás buenos días y buenas noches, con quien compartirás tus cosas, a dónde irá tu memoria cuando quedas pensativo.
Veo todos los regalos en la basura al igual que todo lo vivido y mi amor por ti. 
Quiero que seas feliz, eres un hombre increíble. Cariñoso, humilde, esforzado y siempre queriendo lo mejor para quienes te rodean.
Me pregunto si ya te fuiste al viaje con tu amigo y si piensas en las vacaciones de febrero, si piensas en lo que pudimos vivir.
Me pregunto si cuando sacamos los pasajes ya sabías lo de tu mamá. Me pregunto si te dolió tanto como a mí perder todo. 
¿Me escribirás? Yo creo que no. ¿Pensarás en mí como yo lo hago? Tampoco lo creo. Debes estar tranquilo, respirando de que al fin pudiste sacarme de tu vida.
¿Querrás que borre todo? A lo mejor, para así poder estar bien con tus amigas. Me da pena hacerlo, por eso no lo hago. Quiero que sea un recuerdo tangible de alguien a quien amo con todo mi alma.
Me pregunto si te gustaría saber lo que me pasa, a mi me pican las manos por escribirte y saber de ti, de tu día, de todo lo que haces.
Me pregunto tantas cosas que ninguna tendrá respuesta.
Me han dicho que el tiempo es sabio y me ayudará a sanar, puede que sea así, pero hoy el dolor es más grande. Te echo muchísimo de menos, los días son grises sin ti, sin tu amor.

19 de septiembre de 2016

(284).

Quizás el mundo sería más feliz si dejera de existir. Cada día lo pienso más y más, y puede que haya llegado la hora de partir.

4 de abril de 2016

29 de marzo de 2016

(282).

Año 2014  y yo te conocí (creo). Te vi y no pude sacarte más de mi mente. No sé si seré capaz de hacerlo pronto, eres lo que se podría conocer como el segundo amor de mi vida. Sé que es unilateral y que es un sueño, de esos efímeros pero hermosos, el que alguna vez me veas con otros ojos. Ni siquiera somos amigos.
Pero cuando el corazón elige no queda de otra. Cuando los sentimientos están a flor de piel sin ni siquiera andar buscando es porque el destino así lo quiso. Para bien o para mal debía suceder tal como ahora porque está escrito en las estrellas.
Quisiera vivir eternamente en Plutón (¿o Saturno?), guardar en un cofre las palabras para que no se las lleve el viento, no olvidar los gestos por pequeños que hayan sido. Rememorarlos es sentir esas emociones otra vez, que lo que pasó sólo pasó y regresar al cielo, donde en mi imaginación tu sentiste lo mismo que yo.
La magia de esos días no la olvidaré nunca, está grabada con fuego en mi cabeza porque son bellos recuerdos que vinieron a reemplazar los amargos que una vez dejé que invadieran todo. Para muchos son tonteras, pero estos tesoros son míos y hacen que todo tome otro color.
Porque soñar ya es avanzar la mitad del camino, aunque sea sola y a base de memorias perdidas. Gracias por dedicar un minuto de tu vida a la mía.

1 de marzo de 2016

(281).

Esta vez no fui quien huyó de la escena del crimen.