15 de enero de 2010

(115).

- Te echaré de menos- le susurré.
- Yo también, cariño- y después tomó mi rostro entre sus manos para besar torpemente mis labios.

Cinco años habían pasado desde aquella despedida y cada día perdía más la esperanza de volver a verlo. No había sido capaz de rehacer mi vida, sin él a mi lado nada era posible; el aire no llegaba a mis pulmones, no lograba conciliar el sueño por las noches ni mucho menos ser capaz de sonreírle día a día al mundo...
Oí el sonido del timbre y lentamente me levanté a abrir. Ahí, frente a mi departamento se encontraba mi principe azul, el hombre de mi vida.

- Volví, amor- y me dedicó una de sus hermosas sonrisas. Corrí a sus brazos y lo besé con fervor.

Ese día volví a nacer.

1 comentario:

  1. Detrás de cada despedida hay un gran encuentro.
    un beso
    te sigo.

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