5 de febrero de 2010

(139).

Beatrice era una niña que lo poseía todo: belleza, dinero y talento. Este último lo aporvechaba como bailarina de ballet clásico en el Teatro Municipal de su ciudad. Desde pequeña había sentido atracción por él y sus padre no habían dudado ni un minuto en inscribirla para que pudiera realizar su sueño. Tenía sólo 3 años y ya se notaba que era una gran potencia en esta disciplina. Bailaba todos los días, sus zapatillas de punta se gastaban luego de tanto uso que les daba, pero por su clase social era capaz de comprarse otras y seguir danzando.
Pero un día, mientras ensayaba para la función final, donde además vendrían de diversas academias a buscar bailarines, ella sufrió un accidente en su rodilla. Fue rapidamente llevada a la clínica y tuvo que ser sometida a una operación de urgencia. Su maestra, sus amigos y familiares estaban muy angustiados, porque sabían que bailar era la mayor pasión de Beatrice.
La recuperación fue buena, pero el daño era irreversible y no podía volver a usar sus zapatillas de punta. Lloró y culpo a todos por su accidente, no quería vivir, se separó de sus amigos y no volvió a pisar un escenario ota vez, puesto que su sueño se había esfumado.

4 comentarios:

  1. Que no se preocupase y no llorasen sus ojitos bonitos, que otros sueños vendrían :)

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  2. Que triste cuando eso sucede, pero la vida continua! Y como bien dice n darko, otros sueños vendrán.
    Confieso que eso que describes, es un temor mio tambien. Pero con el dibujo.

    Saludos

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  3. Su sueño se había esfumado... triste, muy triste, pero encantador la manera de plasmar tus ideas.

    Un beso.

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  4. Y si los zapatos se tuvieron que guardar, llegó la mejor forma de mostrarle al mundo como plasmar la realidad de una forma delicada, muchos sueños siguen :)

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